En taxis autónomos o camiones eléctricos de gran tonelaje, auditar la seguridad solo dentro del vehículo resulta insuficiente: un atacante físico avanzado puede falsear pantallas. La Atestación Remota TPM 2.0 exige que el vehículo demuestre su integridad a un servidor remoto antes de activar la batería.
Para evitar que un atacante guarde un Quote válido de ayer y lo reutilice para falsear el arranque, el servidor genera un número aleatorio de 256 bits (Nonce). El TPM incorpora el Nonce en la firma del Quote con su clave AIK. La nube verifica la firma y el Nonce reciente, certificando el estado real del vehículo.